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CRAB CAKE

02/08/2010

Una cosa no me queda muy clara de la “comida típica”. Si es típica, debe ser que se come en abundancia en el lugar en donde es típica. Y si se come en abundancia debe ser porque el producto con el que se hace abunda. Y si el producto con el que se hace abunda debe ser barato (si es barato porque abunda o abunda porque es barato entraría en la categoría de economía en la cual no voy a entrar yo porque si es de números me confundo… lo que me llevaría al tema de las propinas a los meseros que es un excelente post para otro día pero que tiene que ver con éste porque la propina es la gota que colma la copa de mi vaso que es mi tacañería).

Bueno, sucede que en la costa este de la gran nación que es Estados Unidos, el crab (el cangrejo de toda la vida) es lo típico (esto también lo sé porque veo Top Chef y cocinan blue crabs…). Y sucede también que vivo en la dicha costa y que me fui el otro día a comer a un restaurante conocido por la dicha gastronomía (cangrejos mayormente).

Pero resulta que cada plato principal del cangrejo ese no bajaba de $25. Y ya estás sentado en la parte de atrás del restaurante y hacer una salida fugaz no sólo es imposible sino que queda como el culo y empiezo a sudar porque ya ni me interesa ver qué hay en el menú sino qué cuesta menos y que mejor pido agua del grifo porque, total, el calor no es para tanto como para pedirse una cerveza, y que en mi nevera de casa tengo una fruta que podría ser el postre y ni loca volver en taxi, me planto en la parada de guagua aunque demore 40 minutos en pasar la hija de puta y demore otros tanto hasta llegar a la parada más cercana de la casa que está como a cinco cuadras allá en el West Philadelphia de donde era el príncipe de Bel Air.

Y menos mal que cené acompañada, así nos pedimos UN solo plato y con eso pasamos la noche tutti porque ni loca que me pido dos platos porque entonces ahí se me va el presupuesto de la semana y justo me había quedado sin papel de baño y shampoo y tenía que ir a comprarlo.

Me llega el crab cake ese (de $30… a $15 por cabeza, creo que era buen negocio). Y resulta que era un plato tipo sampler de esos de “te traigo una miseria de cada cosita”, pero son tan hijos de mil puta que te lo traen en números IMPARES!!! Y si fueran 3 crab cakes por lo menos quedaba a uno y medio por cabeza pero era UN crab cake…. Y ni milagro de panes y peces ni niño muerto. Aquello no dio para más, medio crab cake por persona y buen provecho. (Demás está decir que lo otro que venía en el plato estaba en iguales proporciones).

No sabía tan mal. Al final, ya puedo decir que me comí medio crab cake de la costa este de esta gran nación que es Estados Unidos. En un lugar muy típico con gente bien típica y precios bien…….¿¡típicos?! A eso le sumamos la jodida propina para el mesero que quiso disfrazar la demora de la comida con un amigable “where are you guys from?” pregunta que merecía una respuesta de tipo “de un lugar muy tercermundista de donde tuve que huir para sobre vivir así que dame de comer o salte de mi vista y ojalá, de paso, el cangrejo te coma los ojos”. Pero uno se muerde la lengua y le deja la propina por aquello de que tiene un salario de mierda.

Con esto concluí lo que siempre concluyo: lo típico es más rico y barato cuanto más típico. Es decir, cuanto más popular y pobre. Sí, así de reduccionista es mi conclusión. Si es un plato típico tiene que ser comido en fonda de barrio o en comedor decrépito de abuela octogenaria. No sean tan recontraimbéciles, como yo, de irse al restaurante del centro a comerse un cangrejo.

Cuando llegué a casa no me comí la fruta…. para ahorrar.

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2 comentarios leave one →
  1. 03/08/2010 10:58 p08

    En esta misma línea habría que agregar otra cosa que existe en Buenos Aires, por ejemplo. Es el bodegón garca. Hay un bodegón de barrio que tiene toda la onda barrial, sin ponerle un peso más encima, y que te vende ese espíritu perdido del arrabal sarasa sarasa sarasa, pero te faja 35 mangos una milanesa o 20 mangos 2 (dos) fetas de berenjenas en escabeche. El lugar está bien roñoso, lleno de telarañas, el baño es una letrina bendecida con acaroína una vez al año, pero tiene los precios de un restaurante cheto de Palermo. Ah, va mucho ejecuivo garca a comer al mediodía y conoce al mozo desde siempre y por las noches se llena y hay largas colas porque supuestamente te hacen la comida como en casa. Para eso, me quedo en casa. Bodegón es sinónimo de barato, si no, es una estafa.

    • 03/08/2010 10:58 p08

      otra: la gentrificación del chinchorro. cuando el kiosko de la esquina del barrio que vende cervezas por un dólar se llena de ejecutivos-huye-de-casa encorbatados y con blackberries y iphones.

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